Ahora ya podemos salir un ratito cada día para poder pasear y esto nuestros peques lo agradecen.
Es importante que intentemos que estos paseos sean en un entorno natural, es decir, que los niños tengan la oportunidad de tener ese contacto con la naturaleza que tanto hemos echado de menos.
Evidentemente, no hace falta ir a la montaña (si la tenemos cerca de casa, sí, aprovechad que sois unos privilegiados; pero si no, es mejor no hacer trayectos largos), pero si no, en la ciudad tenemos espacios donde podemos ofrecer este contacto necesario para su crecimiento y desarrollo.
Con estos paseos podéis recoger piedras que os vayáis encontrando. Las piedras pueden servir para muchísimas cosas, nos ofrecen un montón de posibilidades y actividades para hacer con los más pequeñitos:
- buscar y recoger diferentes tipos de piedras y después clasificarlas según los colores, la forma, la textura… o bien, ¡pintarlas y decorarlas a nuestro gusto!


















