Se considera que un niño sufre estreñimiento, problema bastante común entre niños, cuando tiene dificultad en la evacuación de las heces, además de que estas son más escasas, duras y difíciles de expulsar. Se considera que hay estreñimiento cuando el niño ha tenido menos de tres deposiciones en una semana, cuando las heces tienen una consistencia seca, endurecida y un tamaño demasiado grande o cuando es difícil para el niño tener una deposición normal.
El estreñimiento no debe ser motivo de preocupación, se puede prevenir y en muchos casos puede tratarse con una alimentación sana y realizando ejercicio.
La etiología es múltiple aunque normalmente el estreñimiento es simple o transitorio. El tiempo de tránsito intestinal varía con la edad. Este tiempo se relaciona estrechamente con la frecuencia de la defecación y está muy influenciado por la cantidad de fibra en la dieta. Puede pasar de 8 horas en el primer trimestre de vida, a más de 24 horas a partir de los 3 años y a 48 horas en la edad adulta.
La mayoría de las veces la causa principal es una dieta pobre en agua y fibra, que ayudan a que los intestinos se muevan con normalidad. Los niños que comen una dieta rica en grasas y azúcares refinados son más propensos a sufrir estreñimiento. En los bebés, el estreñimiento puede ocurrir en la transición de la leche materna a la fórmula o cuando comienzan a comer alimentos sólidos.
La defecación normal es una combinación de funciones autónomas y voluntarias. La distensión del recto por las heces es el estímulo que inicia la defecación. A partir del control de los esfínteres se consigue un control consciente de la defecación. Por eso es más habitual que el estreñimiento simple sea más frecuente entre los 2 y los 4 años. Si se inhibe voluntariamente el esfínter anal externo (musculatura contraída), las heces quedan almacenadas en el recto; al ser sus paredes elásticas, el recto se relaja y se acomoda a un mayor volumen de residuos. Con el tiempo se deja de percibir la distensión del recto y las ganas de defecar, se retrasa el tránsito intestinal y el estreñimiento simple pasa a crónico.
A menudo algunos niños evitan ir al baño incluso cuando tienen necesidad, ya que a veces no quieren interrumpir un juego divertido o no quieren utilizar baños que no sean los de su casa. El estrés y la ansiedad también pueden ser causa de estreñimiento en los más pequeños. Los estudios de investigación indican que los estados emocionales pueden afectar al buen funcionamiento del intestino ocasionando estreñimiento y otras condiciones como la diarrea.
El paso de heces duras por el ano puede ser doloroso e incluso producir fisuras. El niño tiene miedo y contrae la musculatura anal y con ello se produce un círculo vicioso: dolor y mayor retención, y heces más duras y más dolor. Los niños adoptan posturas forzadas: se esconden en esquinas, se ponen de puntillas, en realidad son maniobras de retención. Los síntomas más comunes asociados a este cuadro son: dolor abdominal recurrente, falta de apetito e irritabilidad. Esto mejora con la defecación.
En casos poco comunes, el estreñimiento es un síntoma de alguna patología; en ese caso es importante consultar al médico.
Cada niño tiene unos hábitos diferentes a la hora de hacer sus necesidades. Un niño que no ha ido al baño cada día no sufre necesariamente estreñimiento, puede que vaya tres veces al día mientras que otro irá cada tres días. En general, un niño se considera estreñido cuando va al baño menos de lo habitual.
¿Cómo se puede solucionar un estreñimiento simple?
- Asegúrate de que el niño bebe más líquidos. La cantidad de líquidos que necesita variará según su edad y actividad. La mayoría en edad escolar necesitan de 3 a 4 vasos de agua al día. Es importante evitar el consumo excesivo de leche.
- Asegúrate de que come más fibra. Los alimentos con fibra como frutas, verduras, legumbres y pan integral pueden evitar el estreñimiento. La fibra dietética consigue deposiciones más frecuentes y un tiempo de tránsito intestinal más corto, ya que no puede ser digerida y ayuda a “limpiar” los intestinos, además de producir heces más voluminosas y blandas. Las fibras solubles (fruta, legumbres y cereales) no aumentan tanto el volumen de las heces como la fibra insoluble (celulosa), presente en cereales integrales y verduras (espinacas, judías, alcachofas, acelgas, berenjenas y tomates).
- Asegúrate de que hace suficiente ejercicio. La actividad física estimula el intestino a realizar sus movimientos.
- Desarrolla un horario de comidas regular. Como comer estimula los intestinos de forma natural, los horarios regulares pueden ayudar a establecer rutinas de evacuación.
- Acostúmbralo al hábito de ir al baño. Si suele aguantar las ganas de ir al baño, es importante que se siente en el inodoro durante unos 10 minutos aproximadamente a la misma hora cada día, preferiblemente después de una comida para aprovechar el reflejo gastrocólico.
- Evitar el castigo y reforzar los buenos resultados verbalmente.
La respuesta a estas medidas puede tardar varias semanas en aparecer. Si no es así, se puede añadir a la dieta: suplementos de fibra, aceites minerales a dosis bajas o laxantes, pero recuerda hablar con el médico antes de darle cualquier medicamento sin receta para combatir el estreñimiento.

Bibliografía:
- Kidshealth, Sant Joan de Déu https://faros.hsjdbcn.org/ca/articulo/lestrenyiment-nens
- Fundación hospital de niños de Barcelona http://hospitaldenens.com/es/guia-de-salud-y-enfermedades/estrenimiento/


