La escuela y la familia son dos elementos muy importantes a la hora de educar a los más pequeños y por este motivo es importante que de vez en cuando nos cuestionemos hechos que tenemos normalizados, para revisar qué valores estamos transmitiendo y si realmente es lo que queremos o creemos.
Por este motivo y en épocas navideñas donde casi todo vale, es importante poder hacer esta reflexión y cuestionarnos si estas tradiciones que tenemos muy arraigadas socialmente están transmitiendo aquello que nosotros queremos a nuestros niños.
Nuestra escuela infantil tenemos muy arraigado todo lo que tiene relación con el medio ambiente y la naturaleza y es por eso que este año nuestro belén y el árbol de Navidad han sido realizados por nuestros niños apostando por una educación respetuosa con la naturaleza. Hemos optado por los belenes verdes que sustituyen a la castigada musgo y por los árboles de Navidad artificiales que sustituyen a los abetos naturales y os animamos a que este año o los siguientes apostéis también por este cambio.
El tradicional musgo que hace años se recogía para hacer el belén es hoy en día una especie protegida igual que el acebo (arbusto con hojas puntiagudas y frutos rojos, que normalmente se utilizan para adornar las casas en Navidad.
Nuestra propuesta es realizar un belén sostenible con el medio ambiente, ya que es importante que evitemos la utilización del musgo natural, ya que en todo el mundo hay aproximadamente 10 mil especies de musgos. Estas pequeñas plantas herbáceas tan suaves sin flores ni semillas son muy importantes ya que tienen un rol dentro de la dinámica de los bosques, como: mantener la humedad, detener la erosión, interceptar la lluvia, absorber los contaminantes del aire y favorecer el desarrollo de muchas plantas y animales.
La extracción de musgo de los bosques causa un impacto muy fuerte en los ecosistemas terrestres, y está afectando principalmente a: el agua, los suelos, otras plantas y animales llegando a generar: una disminución de la humedad de los bosques, suelos erosionados que no tienen utilidad, deslizamientos y derrumbes de terrenos y una disminución de nitrógeno en los suelos
Una de las opciones a la hora de realizar un belén es utilizar: trozos de césped donde después podamos reutilizarlo para el jardín o para plantar una planta; tierras de diferentes tonalidades; o incluso con musgo artificial.
A continuación os dejamos algunas imágenes donde podréis ver que no es necesario utilizar musgo natural para crear un belén divertido y original y favoreciendo nuestros ecosistemas.






