agua

En la nuestra escuela infantil ofrecemos una actividad dentro del horario escolar que es la natación para aquellos niños/as **más grandes de la escuela** (P2). Esta actividad consiste en que un **día a la semana (martes) y durante todo el curso escolar** vamos al Club Natació Terrassa para realizarla. En esta pueden **acompañarnos las familias**, abuelos y abuelas, tíos y tías, para poder vivir este día con más emoción.

Como escuela recomendamos siempre poder realizar esta actividad, ya que el agua forma parte de nuestras vidas desde que nacimos. Los bebés en el vientre materno ya han estado rodeados de líquido, nacemos húmedos y realmente nuestro cuerpo es en un 70% agua. Por tanto, ¿por qué nos da miedo meterlos en una piscina si esta materia forma parte de nuestro cuerpo durante toda la vida?

El objetivo principal del cursillo de piscina no es que aprendan a nadar de manera profesional, sino que el niño pueda adaptarse al medio y evitar que tenga miedo a una piscina o al mar. Además, el agua ofrece numerosos beneficios para mejorar su crecimiento y bienestar:

  • Potencia el desarrollo psicomotor y estimula el aparato locomotor del niño gracias a que el agua aumenta sus posibilidades de movimiento.
  • Se fortalece el sistema cardiorrespiratorio debido al trabajo físico que comporta.
  • Descubre un nuevo mundo que le rodea, ya que aprenden qué es la temperatura y cómo cambia, la termorregulación del cuerpo, tan necesaria para ser capaz de contrarrestar los cambios de temperatura.
  • Aumenta el coeficiente intelectual, está demostrado que los niños que han practicado natación en los primeros años de vida desarrollan una mayor percepción del mundo que les rodea, lo que les hace ser más creativos y observadores. El agua estimula la capacidad de juego y esto repercutirá muy positivamente en aprendizajes futuros.
  • Desarrolla la autonomía personal, ya que en los vestuarios los niños deben vestirse y desvestirse, quitarse los zapatos y ponérselos.
  • El vínculo emocional y la estimulación social que se establece con todos los niños/as y compañeros/as de la escuela al compartir situaciones muy ricas y diversas dentro y fuera del agua, que permiten aumentar el conocimiento mutuo.
  • Control de las emociones: con propuestas como estas el niño se siente más seguro, aumenta su autoestima y consigue una herramienta de relajación.

Bibliografía:

  • Barbany Grau, Gemma, 2004: Los bebés bajo el agua. Barcelona. Ed. Paidotribo.
  • Le Camus, J., 1993: Las prácticas acuáticas del bebé. Barcelona. Ed. Paidotribo Cirigliano.
  • Patricia M., 1989: Los bebés nadadores. Barcelona. Ed. Paidós