Con la llegada de un hermano o hermana crece la celosía, un sentimiento normal e incluso positivo, siempre que se viva dentro de unos límites razonables.
Las situaciones de celos vienen ocasionadas porque el niño ha creado un vínculo fundamental para poder amar y ser amado en un futuro y que garantiza que se ha establecido un vínculo familiar estable. Por esta razón aparecen situaciones de celos, ya que el niño defiende este vínculo al sentirse “amenazado”.
Cuando nace un hermanito/a muchas cosas cambian. Hasta ese momento el niño ha sido el centro de atención, ha recibido todas las miradas y ahora las visitas centran su atención en el recién llegado y los padres tienen menos tiempo para atenderle. Por eso es importante ayudarle a entender la nueva situación.
El sentimiento de celos es totalmente normal e incluso necesario, ya que un niño que no expresa ningún tipo de celos, por pequeño que sea, puede estar ocultando algunos problemas. Los celos normalmente pasan por tres etapas hasta llegar a la aceptación:
- La protesta: es la etapa inicial, el niño utiliza todo lo que tiene a su alcance para recuperar la atención que antes tenía.
- La desesperación: ante la falta de respuesta a sus demandas puede mostrar ansiedad y rabia en determinadas situaciones.
- Adaptación: el niño va entendiendo la nueva situación hasta que se siente seguro en ella.
Es importante que antes de la llegada del bebé le vayamos explicando cómo será nuestra “nueva” vida, para que vaya asimilando los cambios y no le pillen por sorpresa, y así se sienta seguro. También es importante anticipar situaciones que sucederán, por ejemplo:
- Si el niño debe dormir en casa de los abuelos cuando nazca el bebé, es recomendable que meses antes ya lo haga para que se acostumbre.
- Si el niño aún duerme con vosotros y se quiere hacer un cambio de habitación, es importante hacerlo con tiempo para que no lo relacione con la llegada del bebé.
Una vez ha llegado el hermanito/a a casa es importante trabajar el proceso de adaptación. Aquí van algunas recomendaciones:
- Permitir que mire y acaricie al bebé con cuidado siempre que quiera.
- Pedir a familiares y amigos que también dediquen atención y elogios al mayor cuando vengan a visitarlo.
- Reservar cada día un rato exclusivo para estar con él (jugar, hablar, leer un cuento, ver fotos…), y mantener en la medida de lo posible sus rutinas para que se sienta seguro.
- Animarlo a expresar sus sentimientos sin ridiculizarlos, dándole tiempo para adaptarse.
- Cuando llame la atención, actuar con una actitud positiva. Las regresiones son una forma de expresar que quiere ser bebé otra vez; si se gestionan con naturalidad, irán desapareciendo.
Es importante tener en cuenta que, aunque le cueste aceptar a su hermano/a, no ayuda sobreprotegerlo ni mostrar desinterés por el bebé. Una actitud de cariño hacia ambos facilita el proceso de adaptación.
Que el niño participe en los cuidados del bebé es positivo, ya que se siente útil y se favorece el vínculo entre ambos, pero sin que se convierta en una obligación.
Es normal que durante el proceso aparezcan algunas regresiones:
- Desobediencia, llanto o querer llamar la atención molestando al hermano/a.
- Mayor timidez o preferencia por jugar solo.
- Volver a pedir chupete, biberón o tener regresiones en el control de esfínteres o el habla.
- Cambios en el apetito o conductas de búsqueda de atención en la comida.
- Alteraciones del sueño: tardar más en dormirse, despertares nocturnos o levantarse antes.
A continuación os dejamos algunos libros infantiles para trabajar el tema:
- Dins la nostra mama. Jo Witek (ed. Brúixola)
- Tu i jo, el conte més bonic del món. Elisenda Roca i Guirdi (ed. Combel)
- El nen nou. Lauren Child (ed. Joventud)
- El pare és meu. Illan Brenman (ed. Algar)
- Heli amb Hac. Susana Gómez i Armand (ed. Takatuka)
- Endevina com t’estimo. Sam McBratney (ed. Kókinos)
- M’estimes o no m’estimes. Carl Norac (ed. Corimbo)









