Hoy os queremos dejar dos cuentos/historias cortas para poder ir a dormir y quitar el miedo a la oscuridad o a dormir solo en su habitación:
Vamos a dormir sin miedo
Había una vez una niña que se llamaba Margarida. Ella era muy risueña y simpática, y le gustaba jugar todo el día con su hermano pequeño. Pero cuando llegaba la noche, Margarida nunca quería ir a dormir. ¡Tenía miedo! ¿De qué? Pues bien, le daba miedo la oscuridad de la noche. Cuando sus padres la acompañaban a dormir y apagaban la luz, no hacía más que gritar y llorar.
Una noche, Margarida le pidió a su madre que se quedara toda la noche con ella. Pero la madre le dijo que tenía que dormir sola en su habitación, ya que no cabían las dos en la misma cama y eso haría que ninguna de las dos pudiera dormir bien.
Margarida le dijo: “Mamá, ¡es que mi habitación es oscura! Durante la noche hay alguien que viene a verme, escucho voces y salen monstruos, y tengo mucho miedo.”
La madre le contestó: “Cada noche, antes de irme a dormir, entro en tu habitación para ver cómo duermes y te tapo con la sábana para que no cojas frío. Las voces que escuchas son las nuestras, pero como estás dormida, no eres consciente de ellas.”
“¿Y los monstruos, mamá?” le preguntó Margarida. “No, ahora no, solo vienen por la noche”, le respondió la madre. “Pues tengo una idea: ahora vamos a mirar por toda la habitación si hay alguien, debajo de la cama, dentro del armario, en la cómoda, detrás de la puerta… ¡Venga, vamos a hacerlo!”
Registraron toda la habitación y solo encontraron juguetes. La madre la acompañó hasta la puerta y le dijo: “Cierra bien la puerta con llave para que nadie pueda entrar durante la noche. El conejito a los pies de la cama te vigilará y, si escuchas algún ruido, nos lo avisas.”
Aquella noche, Margarida se sintió más segura que nunca y ya nunca más tuvo miedo de la oscuridad. Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.
La cama mágica
Había una vez un niño que se llamaba Mateu, que estaba muy enfadado y triste. ¿Y sabéis por qué? Pues porque descubrió un mundo lleno de sueños, magia e ilusión. Cuando volvió del colegio, sus padres le explicaron que se mudarían a una casa más grande, donde su habitación sería más amplia y podrían adoptar un perrito.
Mateu no quería marcharse; tenía un amigo secreto con quien se veía cada tarde y pensaba que ya no lo volvería a ver. El día de la mudanza, su cama estaba rota en la calle y eso le enfadó aún más. En la nueva casa, sus padres le enseñaron una cama muy grande y bonita, que podía utilizar.
Al ir a dormir, Mateu se tumbó en la cama y se quedó dormido enseguida. Al despertarse, encontró caramelos, chocolate y juguetes a su alrededor, y a su amigo Pol a su lado. Viajaron en una moto con ruedas gigantes, volaron en un globo, subieron a un tren de chocolate y fruta, y descubrieron animales parlantes y ciudades mágicas llenas de sorpresas.
En uno de sus viajes, vieron un pueblo donde todo era verde, menos un perro color canela que se convirtió en un amigo inseparable. Mateu escuchó a su madre y se dio cuenta de que estaba soñando, pero la magia de la cama y su amigo siempre le acompañaría. Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.
Psst!… Si te han gustado los cuentos, también puedes echar un vistazo a la segunda parte haciendo clic aquí.


