En nuestra escuela infantil, como ya sabéis, nuestros niños no aprenden los contenidos a través de la memorización y la repetición, sino que van adquiriendo los contenidos a través de la propia experiencia y, sobre todo, de la propia vivencia y experimentación. Y lo mismo ocurre con el aprendizaje de los colores y su discriminación.
A partir de los 18 meses los niños ya pueden empezar a diferenciar los colores. También empiezan a reconocer las formas, las texturas o a diferenciar el tamaño de las cosas. En general, a los 3 años ya pueden nombrar los colores básicos. Ayudarles a diferenciarlos requiere a veces paciencia y cierta comprensión, ya que puede ser un proceso de aprendizaje un poco largo. Primero diferenciarlos de manera básica para, poco a poco, ir ampliando la paleta de la diversidad cromática.
La mejor manera de aprender los colores es mediante el juego y la observación de lo que les rodea y sobre todo acercándolos a su vida cotidiana. Podéis aprovechar cualquier momento para mostrar los colores de las cosas y poco a poco los irá distinguiendo ampliando vocabulario.
Durante el día hay muchas posibilidades de enseñar los colores de una manera lúdica:
- La hora de las comidas: puede ser un buen momento para trabajar los colores, distinguiendo el color del alimento.
- Durante una salida: podéis aprovechar para identificar los objetos que veis según el color. Jugar a identificar coches de un color, por ejemplo.
- Los cuentos: encontraréis un abanico de cuentos que hablan sobre los colores de manera divertida y educativa.
- Al vestirse: podéis nombrar el color de las prendas de vestir.
Pero lo mejor es hacerlo de forma divertida y distendida:













